Johnson Tsang es un escultor de Hong Kong especializado en acero inoxidable y, sobre todo, cerámica. Sin embargo, lo verdaderamente singular de su obra es la visión surrealista que ofrece de rostros de gran expresividad. Caras que aparecen distorsionadas, a veces incluso deformadas por terceras personas, pero otras resultan destilan elegancia mediante a través de la mínima expresión.

A modo de curiosidad, Johnson Tsang trabajó como policía durante 13 años antes de decidir abandonar su trabajo como agente de la ley para dedicarse a tiempo completo al mundo de la escultura. Esta extraña experiencia profesional previa, que lo llevó a ver muchas atrocidades, ha tenido gran influencia en algunas de sus obras, especialmente aquellas de tinte más tétrico, violento y macabro.

En otras, sin embargo, son cómicas e incluso entrañables, donde Tsang muestra su predilección por los bebés. Según el propio autor, es su forma de mostrar la vida a través de su “niño interior”.

Desde que decidiera cambiar diametralmente su rumbo profesional (1993), ha realizado exhibiciones en algunas de las galerías más importantes de Asia y ha recibido encargos tanto de coleccionistas privadas como de entidades públicas. Toda una muestra de surrealismo, valentía y talento.

Aquí tenéis un vídeo donde el admirar el proceso creativo del escultor:

Información obtenida a través de una entrevista a Johnson Tsang (en inglés).