Jonty Hurwitz es un artista londinense cuyas asombrosas obras de arte forman objetos reconocibles en el reflejo convexo de un espejo cilíndrico. Los objetos físicos que forman las esculturas, resultan formas abstractas, deformes y retorcidas pero que adquieren su significado en su reflejo. Aún así, de algún modo, se complementan hasta el punto que la verdadera obra parecería mutilada si careciera de alguno de los elementos, ya fuera el cilindro que las acompaña como el objeto que en él se refleja.

Para lograrlo, Hurwitz se basa en el concepto de Anamorfosis, una técnica desarrollada por Leonardo da Vinci y que ha sido aplicada por otros artistas  posteriores, como Hans Holbein el Joven, en su famoso cuadro Los embajadores (1533). Incluso podemos ver esta técnica en nuestra vida diaria, en las retransmisiones televisivas de numerosos deportes, para conseguir mostrar la publicidad de los estadios del mejor modo posible para el espectador.

Os dejo una selección algunas de sus mejores y más sorprendentes obras.

Childhood (Infancia)

Para elaborar esta fabulosa escultura, Jonty Hurwitz se basó en los recuerdos de su propia infancia, en aquella época en la que la imaginación y la realidad, a menudo se confuden.

The Hand That Caught Me Falling (La mano que me atrapó cayendo)

Caer en gracia, caer en sueños, caer en el amor (fall in love), caer desde el propio ego… Esta escultura es una oda a la propia vida, porque no puede entenderse sin caídas, pero tampoco sin seguir intentándolo; como si una mano invisible nos sujetara y nos diera apoyo. ¿Qué es esa mano? La familia, la pareja, los amigos… nosotros mismos.

The Giant Frog (La rana gigante)

Porque la realidad depende de la lenta con la que se mira o, como en este caso, en la superficie que se refleja.