Solo vivir no es suficiente… uno debe tener la luz del sol, libertad y una pequeña flor.
Hans Christian Andersen

Por todos es conocida la adaptación que hizo Disney de La Sirenita. No obstante, el relato original, obra de Hans Christian Andersen, era mucho más cruel, oscuro e incluso un símbolo de tabú homosexual de la época, pues se rumorea que el cuento en cuestión fue una especie de carta de amor del autor hacia Edvard Collin, un hombre del que estaba enamorado.

Con el título de Rusalochka, este poema visual en forma de cortometraje, dirigido por Iván Aksenchuk en 1968 para los estudios rusos Soyuzmultfilm resulta mucho más fiel a la obra de Andersen. De sublime belleza, la película carece del final edulcorado que Disney interpretó para Occidente pero resulta una metáfora más apropiada para la angustia romántica que sintió Andersen.

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