La pintora surrealista belga Rachel Baes (1912-1983) presenta un lienzo en el que aúna dos mentes filosóficas enfrentadas: Voltaire y Leibniz.

Cuando uno compara sus talentos con los de Leibniz, uno tiene la tentación de tirar todos sus libros e ir a morir silenciosamente en la oscuridad de algún rincón olvidado.
Diderot

De esta manera señalaba Diderot (filósofo francés) la enorme influencia que Leibniz tubo durante los siglos XVll y XVlll junto con Descartes o Spinoza.

Rachel Baes: Voltaire con la peluca de Leibniz (1967)

Aunque Leibniz hizo importantes contribuciones en áreas como matemáticas (inventó calculo infinitesimal y el cálculo binario) física, geología, jurisprudencia e historia siempre fue ferozmente criticado por Voltaire que consideraba que en sus escritos no es nada original y contenían un desmesurado optimismo; así en su libro “cándido”, Voltaire juega a la sátira y la ironía a la hora de describir los acontecimientos que vive su personaje y menosprecia la filosofía de Leibniz que sugiere que “Todo va bien en el mejor de los mundos posibles” considerando que a pesar de que durante el trayecto de la vida, uno se puede encontrar con diversos obstáculos, él piensa que son necesarios para poder llegar a la felicidad; sin embargo Voltaire se le hace ridículo que alguien pueda ver siempre lo positivo a pesar de las peores calamidades que a alguien le puedan suceder. Este episodio viene a raíz del suceso natural que se vivió en Lisboa cuando en 1755 se produjo el terremoto con el que se demuestra que no vivimos en el mejor de los mundos posibles. Yo creo que en ambos casos van a situarse en casos extremos porque si bien es cierto que no todo mal justifica el logro de un bien final, en este caso la felicidad; tampoco considero que una actitud tan conformista sea la solución porque siempre se podrá erradicar el mal y tratar de mejorar.

Rachel Baes nunca estudió arte formalmente y su relación extramatrimonial con uno de los líderes del partido derechista Verdinaso que defendió el nacionalismo flamenco y holandés le ocasionó que su reputación se viera empañada.

Estuvo vinculada con otros pintores que valoraban su trabajo como René Magritte, Picasso, Jean Cocteau, Paul Eluard ó André Breton. Su pintura contiene reminiscencias de la pintora Gertrude Abercrombie.