Si algo tiene la mitología griega es una iconografía deliciosa, tan rica como imaginativa. Sorprende como los grandes artistas, a lo largo de diferentes épocas, recurren una y otra vez a estos temas clásicos y, sin embargo, logran ofrecer una visión sorprendentemente fresca de los mismos hechos. Leda y el Cisne, es un perfecto ejemplo de esta tendencia.

El mito de Leda y el Cisne

Cuenta este mito griego que el Dios Zeus, muy aficionado a los placeres de la carne, se convirtió en cisne y, fingiendo ser perseguido por un águila, aprovechó para posarse sobre la hermosa Leda, hija del semi-Dios Testio y esposa de Tindáreo, rey de Esparta. A partir de aquí, las versiones difieren: hay quien dice que Zeus la violó y otros, que la sedujo.

Sea como fuere, aquella misma noche, Leda se acostó también con su esposo y terminaría concibiendo hijos de ambos padres: por parte de Zeus, tuvo a Helena (que sería Helena de Troya) y a Pólux; y por parte de su marido, a Clitemnestra y Cástor.

Leda y el cisne en el mundo del arte

El mito de Leda y el cisne se hizo especialmente popular a partir del Renacimiento, tras superar la Edad Media y su rechazo a todos los motivos paganos, especialmente aquellos alejados de la castidad, como el caso que nos ocupa.

Pinturas de Leda y el Cisne

Sin duda, la pintura es la disciplina artística que más obras de este mito ha dado, destacando las surgidas del pincel y genio de artistas como Leonardo da Vinci, Cézanne, Dalí o Klimt, por nombrar solo a unos pocos.

Esculturas de Leda y el Cisne

Quizás los autores de estas obras no sean tan renombrados como los anteriores y, a nivel particular echo de menos el cincel de algunos monstruos del mármol como Corradini o Bernini, pero, aún así, existen también obras más que notables de autores de renombre como Ammananti o Botero.

Fotografías de Leda y el Cisne

Como no podía ser de otra forma, la revolución artística que protagonizó en el siglo XIX este nuevo medio, no pudo resistirse al atractivo de esta zoofílica historia.

Y mención especial para los gifs animados de esta magnífica serie contemporánea de Leda y el cisne del fotógrafo Derrick Santini:

Derrick Santini: Gif animado de Leda y el Cisne Derrick Santini: Gif animado de Leda y el Cisne Derrick Santini: Gif animado de Leda y el Cisne

Leda y el cisne en la moda

Aquí es donde las cosas se vuelven todavía más extrañas y, si me permitís la valoración, de dudoso gusto. Tanto la legendaria actriz Marlene Dietrich como la polifacética cantante Björk, vistieron sendos diseños inspirados en el mito de Leda y el Cisne. ¿Los resultados? Juzgadlos vosotros mismos:

La diva Marlene Dietrich con un vestido de cisne Björk con su vestido de cisne

Leda y el Cisne en la literatura

También los escritores, especialmente los poetas, han tratado tan llamativo capítulo. Destacan, especialmente, Rubén Darío y Yeats (del que muchos afirman que este es uno de sus mejores trabajos):

Rubén Darío: Leda

El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata bañado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.

William Butler Yeats: Leda y el cisne

Un golpe inesperado: las grandes alas baten
en la aturdida joven, las oscuras membranas
le acarician los muslos, siente el pico en su nuca
y la opresión del pecho en su pecho indefenso.

¿Cómo pueden los blandos, sobrecogidos dedos
apartar de sus muslos la emplumada grandeza?
¿Y cómo puede el cuerpo, envuelto en blancas ráfagas,
no sentir el extraño corazón palpitante?

Un espasmo en las ingles engendra con el tiempo
la muralla caída, la torre, el techo en llamas
y la muerte de Agamenón.

Tan sometida,
tan domeñada por la sangre bestial del aire,
¿tomó con su energía cierto conocimiento
antes que el pico indiferente la soltara?